(Español)

DÍA 31°

Meditación

De la Bondad y Caridad de Dios, que se manifiesta en el Santísimo Sacramento a los hombres. Señor, confiando en tu bondad y gran misericordia, vengo yo enfermo, al médico: hambriento y sediento, a la Fuente de la vida; pobre, al rey del cielo; siervo, al Señor; criatura, al Criador; desconsolado, a mi piadoso consolador. Mas ¿de dónde a mí tanto bien, que Tú vengas a mí? ¿Quién soy yo para que te me des a Ti mismo? ¿Cómo se atreve el pecador a comparecer delante de Ti? Y Tú ¿cómo te dignas de venir al pecador? Tú conoces a tu siervo, y sabes que ningún bien tiene por donde pueda merecer que Tú le hagas este beneficio. Yo te confieso, pues, mi vileza, reconozco tu verdad, alabo tu piedad, y te doy gracias por tu extremada caridad.

(Imitación de Cristo, Libro IV, cap. 3).

Los que toman esta santa esclavitud profesarán devoción singular al gran misterio de la Encarnación del Verbo, el 25 de marzo, que es el misterio propio de esta devoción que ha sido inspirada por el Espíritu Santo: primero, para honrar e imitar la dependencia inefable que Dios Hijo ha querido tener respecto de María, para la gloria de Dios su Padre y para nuestra salvación, la cual dependencia se muestra particularmente en este misterio en que Jesús aparece cautivo y esclavo en el seno de la divina María, en donde depende totalmente de Ella para todas las cosas. Segundo, para dar gracias a Dios por los favores incomparables que ha concedido a María y particularmente el de haberla escogido por su dignísima Madre, elección que ha sido hecha en este misterio. Tales son los dos principales fines de la esclavitud de Jesús en María. Como vivimos en un siglo orgulloso, en que hay un gran número de sabios hinchados, espíritus fuertes y críticos que encuentran defectuosas las prácticas de piedad mejor fundadas y más sólidas, vale más, para no darles ocasión de crítica sin necesidad, decir la esclavitud de Jesús en María, y llamarse el esclavo de Jesucristo, que es esclavo de María, tomando la denominación de esta devoción más bien de su fin último, que es Jesucristo, que el camino y medio para llegar a este fin, que es María, por más que una y otra se pueden, a la verdad, usar sin escrúpulo. Otra razón es, que el principal misterio que en esta devoción se celebra y se honra es el misterio de la Encarnación, en el cual no se puede ver a Jesucristo sino en maría y encarnado en su seno, es más a propósito decir la esclavitud de Jesús en María, según aquella hermosa plegaria de tan grandes almas: Oh Jesús que vives en María, ven vivir y reinar en nosotros …etc.Los que adopten esta esclavitud dirán con gran devoción el Ave María o la salutación angélica, cuyo precio, mérito, excelencia y necesidad, pocos cristianos, aun los más ilustrados, conocen. Ha sido preciso que la Santísima Virgen se haya aparecido muchas veces a grandes santos muy esclavos suyos para mostrarles tan gran mérito.

(Tratado de la Verdadera Devoción..., núm. 243, 245, 249)

Letanías al Espíritu Santo
Señor, ten piedad (bis) Cristo, ten piedad (bis) Señor, ten piedad (bis) Cristo, óyenos (bis) Cristo, escúchanos (bis) Dios Padre Celestial, Ten misericordia de nosotros. Dios, Hijo, Redentor del mundo Ten misericordia de nosotros. Dios, Espíritu Santo, Ten misericordia de nosotros. Trinidad Santa, un solo Dios, Óyenos. Espíritu que procede del Padre y del Hijo, Ilumínanos y santifícanos. Espíritu del Señor, que al comienzo de la creación planeando sobre las aguas las fecundaste, Ven a nosotros. Espíritu por inspiración del cual han hablado los profetas, Ven a nosotros. Espíritu cuya unción nos enseña todas las cosas. ” Espíritu que das testimonio de Cristo. ” Espíritu de verdad que nos instruyes sobre todas las cosa, Ven a nosotros. Espíritu que sobreviene a María. ” Espíritu del Señor que llena todo el orbe. ” Espíritu de Dios que habita en nosotros. ” Espíritu de sabiduría y de entendimiento. ” Espíritu de consejo y de fortaleza. ” Espíritu de ciencia y de piedad. ” Espíritu de temor del Señor. ” Espíritu de gracia y de misericordia. ” Espíritu de fuerza, de dilección (amor reflexivo) y de sobriedad. ” Espíritu de fe, de esperanza, de amor y de paz. ” Espíritu de humildad y de castidad. ” Espíritu de benignidad y de mansedumbre. ” Espíritu de multiforme gracia. ” Espíritu que escrutas los secretos de Dios. ” Espíritu que ruegas por nosotros con gemidos inenarrables. ” Espíritu que descendiste sobre Cristo en forma de paloma. ” Espíritu en el cual renacemos. ” Espíritu por el cual se difunde la caridad en nuestros corazones. ” Espíritu de adopción de los hijos de Dios. Espíritu que en lenguas de fuego sobre los apóstoles apareciste. ” Espíritu con el cual fueron los apóstoles henchidos. ” Espíritu que distribuyes tus dones a cada uno como quieres. ” Sednos propicio, perdónanos, Señor. Sednos propicio, escúchanos, Señor. De todo mal, líbranos, Señor De todo pecado, ” De tentaciones e insidias del demonio. ” De la presunción y desesperación. ” De la resistencia a la verdad conocida. ” De la obstinación y de la impenitencia. ” De la impureza de la mente y del cuerpo. ” Del espíritu de fornicación. ” De todo espíritu del mal. ” Por Tu eterna procesión del Padre y del Hijo. Te rogamos óyenos. Por Tu descenso sobre Cristo en el Jordán ” Por Tu advenimiento sobre los discípulos. ” En el día del juicio, nosotros pecadores. ” Para que así como vivimos del Espíritu, obremos también por El. ” Para que recordando que somos templo del Espíritu Santo, no lo profanemos. Te rogamos óyenos. Para que viviendo según el Espíritu, no cumplamos los deseos de la carne. ” A fin de que por el Espíritu mortifiquemos las obras de la carne. ” Para que no te contristemos a Ti, Espíritu Santo de Dios. ” Para que seamos solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. ” Para que no creamos a todo espíritu. ” Para que probemos a los espíritus si son de Dios. ” Para que te dignes renovar en nosotros el espíritu de rectitud. ” Para que nos confirmes por tu Espíritu Soberano. ” Cordero de Dios, que quitas el pecado del Mundo, perdónanos, Señor. Cordero de Dios, que quitas el pecado del Mundo, escúchanos, Señor Cordero de Dios, que quitas el pecado del Mundo, ten piedad de nosotros. Asístanos, te pedimos Señor, la virtud del Espíritu Santo, que purifique clemente nuestros corazones y nos preserve de todo mal. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amen.


dia-11

Ave Maris Stella

Salve, Estrella del mar,
Madre, que diste a luz a Dios,
quedando perpetuamente Virgen,
feliz puerta del cielo.

Pues recibiste aquel Ave
de labios de Gabriel,
ciméntanos en la paz,
trocando el nombre de Eva.

Suelta las prisiones a los reos,
da lumbre a los ciegos,
ahuyenta nuestros males,
recábanos todos los bienes.

Muestra que eres Madre,
reciba por tu mediación nuestras plegarias
el que nacido por nosotros,
se dignó ser tuyo.

Virgen singular,
sobre todo suave,
haz que libres de culpas,
seamos suaves y castos.

Danos una vida pura,
prepara una senda segura,
para que, viendo a Jesús,
eternamente nos gocemos.

Gloria sea a Dios Padre,
loor a Cristo altísimo
y al Espíritu Santo:
a los tres un solo honor. Amén.

Letanía del Santo Nombre de Jesús.

Señor, ten piedad de nosotros Cristo, ten piedad de nosotros Señor, ten piedad de nosotros Jesús, óyenos Jesús, escúchanos. Dios, Padre celestial ten piedad de nosotros Dios, Hijo, redentor del mundo, ” Dios, Espíritu Santo, Dios santo, trino y uno, Jesús, Hijo de Dios vivo, Jesús, resplandor del Padre, Jesús, candor de la luz eterna, Jesús, rey de la gloria,Jesús, sol de justicia,Jesús, Hijo de la Virgen María,Jesús, amable,Jesús, admirable,Jesús, Dios fuerte, ” Jesús, Padre del siglo futuro, Jesús, ángel del gran consejo Jesús, poderosísimo, Jesús, obedientísimo,Jesús, manso y humilde de corazón, Jesús, amador de la castidad, Jesús, amador nuestro, Jesús, Dios de paz, Jesús, autor de la vida, Jesús, modelo de virtudes,Jesús, celador de las almas,Jesús, Dios nuestro, Jesús, refugio nuestro, ”Jesús, padre de los pobres, ten piedad de nosotrosJesús, tesoro de los fieles, ” Jesús, buen pastor, Jesús, luz verdadera, Jesús, sabiduría eterna, Jesús, bondad infinita, Jesús, camino y vida nuestra, Jesús, gozo de los ángeles, Jesús, rey de los patriarcas, Jesús, maestro de los apóstoles, Jesús, doctor de los evangelistas, Jesús, fortaleza de los mártires, Jesús, luz de los confesores, Jesús, pureza de las vírgenes, Jesús, corona de todos los santos, ” Sednos propicio, perdónanos, Jesús Sednos propicio, escúchanos, Jesús De todo mal, líbranos, Jesús De todo pecado, ” De tu ira, ” De las asechanzas del demonio, Del espíritu de fornicación, De la muerte eterna, Del desprecio de tus inspiraciones, Por el misterio de tu santa encarnación, Por tu nacimiento, Por tu infancia, Por tu vida divina, Por tus trabajos, Por tu Pasión y gloria, Por tu cruz y desamparo, Por tus sufrimientos, Por tu muerte y sepultura, Por tu resurrección, Por tu ascensión, Por tu institución de la santísima Eucaristía, Por tus gozos, Por tu gloria, ” Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, Jesús, perdónanos Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, Jesús, escúchanos. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, Jesús, ten piedad de nosotros Jesús, óyenos. Jesús, escúchanos. Bendito sea el nombre del Señor.Ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

ORACIÓN

Señor Jesucristo, que dijiste: Pedid y recibiréis, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; te suplicamos derrames sobre nosotros la ternura de tu divino amor, a fin de que amándote de todo corazón, con palabra y con obras, nunca cesemos de alabarte. Haz, Señor, que temamos y amemos también perpetuamente tu santo nombre, porque jamás abandona tu providencia a los que proteges con la fortaleza de tu amor. Que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

dia-11

ORACIÓN DE MONTFORT A JESUCRISTO

Dejadme, Amabilísimo Jesús mío, que dirija a Vos, para atestiguaros mi reconocimiento por la merced que me habéis hecho con la devoción de la esclavitud, dándome a vuestra Santísima Madre para que sea Ella mi abogada delante de vuestra Majestad, y en mi grandísima miseria mi universal suplemento. ¡Ay, Señor! Tan miserable soy, que sin esta buena Madre, infaliblemente me hubiera perdido. Sí, que a mí me hace falta María, delante de Vos y en todas partes; me hace falta ara calmar vuestra justa cólera, pues tanto os he ofendido y todos los días os ofendo; me hace falta para detener los eternos y merecidos castigos con que vuestra justicia me amenaza, para pediros, para acercarme a Vos y para daros gusto; me hace falta para salvar mi alma y la de otros; me hace falta, en una palabra, para hacer siempre vuestra voluntad, buscar en todo vuestra mayor gloria. ¡Ah, si pudiera yo publicar por todo el universo esta misericordia que habéis tenido conmigo! ¡Si pudiera hacer que conociera todo el mundo que si no fuera por María estaría yo condenado! ¡Si yo pudiera dignamente daros las gracias por tan grande beneficio! María está en mí. Haec facta est mihi. ¡Oh, qué tesoro! ¡Oh, qué consuelo! Y, de ahora en adelante, ¿no seré todo para Ella? ¡Oh, qué ingratitud! Antes la muerte. Salvador mío queridísimo, que permitáis tal desgracia, que mejor quiero morir que vivir sin ser todo de María. Mil y mil veces, como San Juan Evangelista al pie de la cruz, la he tomado en vez de todas mis cosas. ¡Cuántas veces me he entregado a Ella! Pero si todavía no he hecho esta entrega a vuestro gusto, la hago ahora, mi Jesús querido, como vos queréis la haga. Y si en mi alma o en mi cuerpo veis alguna cosa que no pertenezca a esta Princesa augusta, arrancadla, os ruego arrojadla lejos de mí; que no siendo de María, indigna es de Vos. ¡Oh, Espíritu Santo! Concededme todas las gracias, plantad, regad y cultivad en mi alma el árbol de la vida verdadero, que es la amabilísima María, para que crezca y florezca y dé con abundancia el fruto de vida. ¡Oh, Espíritu Santo! Dadme mucha devoción y mucha afición a María; que me apoye mucho en su seno maternal, y recurra de continuo a su misericordia, para que en ella forméis dentro de mí a Jesucristo, al natural, crecido y vigoroso hasta la plenitud de su edad perfecta. Amén.

Oh, Jesús, que vives en María.

Ven, ¡Oh, Jesús!, que vives en María; ven a vivir y reinar en nosotros, que tu vida se exprese en nuestra vida para vivir tan sólo para Ti. Forja en nuestra alma, ¡Oh, Cristo!, tus virtudes, tu Espíritu divino y santidad, tus máximas perfectas y tus normas y el ardor de tu eterna caridad. Danos parte, Señor, en tus misterios para que te podamos imitar; tú que eres Luz de Luz, danos tus luces, y en pos de Ti podremos caminar. Reina, Cristo, en nosotros por tu Madre, sobre el demonio y la naturaleza, en virtud de tu nombre soberano, para la gloria del Padre celestial. Amén.

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