libro_espanol.jpgUna vez comprometido con la conversión, el corazón aprende a orar en fe. Jesús es la puerta y el camino; a través de Él aprendemos a orar. Por medio de Él tenemos acceso al Padre. Es nuestra fe la que nos permite buscar a Dios como sus hijos, sin importar lo que percibimos o entendemos. En Marcos 11,24, es Jesús quien nos dice: “Todo lo que pidan en su oración, lo obtendrán si tienen fe en que van a recibirlo”. “Todo es posible para el que tiene fe (Mc 9,23)”.

 

Te invitamos a que comiences tu día reconociendo y agradeciendo a tu Padre por las muchas cosas y gracias que te da con esta Oración Matutina.

 

Durante el día, ora utilizando la Pasión de nuestro Señor y sus llagas como el arma contra aquellos elementos y fuerzas en nuestras sociedades que están causando la mayor destrucción en nuestras vidas y en la vida de nuestras comunidades con estos Misterios Dolorosos para la Conversión y la Paz.

 

Y renueva tu consagración a Dios diariamente a través de estas oraciones.

 

Acompañar desde nuestro corazón a Jesús y María cada día, nos lleva a un nuevo entendimiento de Dios y Su plan de redención y salvación para la humanidad. Es quien ora sin cesar, con paciencia y fe, quien es bendecido. Y es quien busca a Dios con humildad de corazón, quien recibirá la misericordia de Dios.